
Manifiesto leído por el Grupo Popular de Jijona en el Pleno celebrado el día 5 de diciembre de 2008, para conmemorar el aniversario de la Constitución Española.
Hoy es el aniversario de la libertad. Celebramos tres décadas del alumbramiento de la esperanza, de una sociedad necesitada de cambios, marcada por un pasado en donde el silencio era la única respuesta en nuestra Nación.
El 6 de diciembre de 1978, se hizo realidad la unidad de todos los españoles, dejando atrás el pasado para entre todos construir un futuro para nuestro País. Estamos hablando de la Constitución Española. Nuestro futuro, nuestra esperanza.
Era necesario el cambio, era necesario entre todos construir los pilares de la democracia. Nadie nos regaló nada. Ni fue heredada así como tampoco fue impuesta. Simplemente nuestra Constitución está escrita desde la libertad. Fue la voluntad de todos los españoles.
Nació porque así lo quiso la voluntad de los españoles. Se sostiene porque esa es la voluntad de los españoles. Y sobrevivirá mientras lo determine la voluntad de los españoles. No tiene más dueño que el pueblo español, ni otro autor que el pueblo español, ni otro destinatario que el pueblo español.
La Constitución como único manto nos protege de norte a sur y de este a oeste, transmitiendo las libertades y derechos en toda la Nación. Pero no se debe bajar la guardia, pues es muy joven y por ello frágil. Necesita ser respetada en contenido y formas. Si nos saltamos esta norma un día puede perecer.
Disponer de ella y utilizarla es nuestra obligación, al hacerlo significa en primer lugar, que habitamos en una democracia; que somos ciudadanos libres; que los españoles no aceptamos más yugos ni mas dominios que la ley que un día redactamos. Y será un garante para el futuro de nuestras generaciones.
Con la ratificación de nuestra Constitución por el pueblo español, se abolió el abuso, la arbitrariedad y el privilegio de la fuerza. En su lugar se alzan unas reglas de convivencia, basadas en la razón, en la justicia y en el consenso.
Pero, de lo que hablamos es del derecho de todos los españoles. Derechos individuales. Una declaración que proclama en voz viva, nuestro profundo respeto a la vida, nuestro decidido amparo a la libertad, nuestra inequívoca defensa de la dignidad de todos los seres humanos. Y nuestro sentido único de Nación.
La transición no fue nada fácil, todas las Formaciones Políticas tuvieron que poner de su parte. Teníamos que realizar un esfuerzo considerable y a tenor de una sociedad dividida en ideas con un profundo sentimiento de rencor. Pero éramos conscientes de que valía la pena y hoy es fiel reflejo de que no nos equivocamos. Todos nos sentimos orgullosos de nuestra Nación. Creemos en la España constitucional como la historia de un éxito colectivo fruto de la esperanza del cambio. Gracias al esfuerzo y trabajo de cada uno de los españoles, se ha contribuido al progreso de nuestro país.
Los jóvenes gracias a Dios no conocéis rancias dictaduras ni viejas repúblicas, habéis nacido en el amparo de la Democracia y saboreáis la libertad. Vosotros los jóvenes no tenéis nostalgias trasnochadas ni aventuras caducas, vuestra realidad es otra, se llama España y de vosotros depende diseñar su futuro.
Con palabras de Lincoln podemos decir que la nuestra es una Constitución del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
Fruto importantísimo de nuestra Constitución fue la monarquía española restaurada en la figura de Juan Carlos I. Una monarquía que ha sabido ganarse el cariño y el reconocimiento del pueblo; que dirigió con maestría la Transición de la Dictadura a la Democracia; que ha servido a los españoles con lealtad a la Constitución; que es un símbolo de nuestra Nación; y que mantiene la Jefatura del Estado por encima de las diferencias políticas y partidistas. Una monarquía que data de muchos años atrás y que todavía tiene muchos servicios que prestar a los españoles.
Pero no podemos dejar de lado el modelo de Estado, el mismo distribuyo el poder por todas las regiones y permitió que se constituyeran comunidades autonómicas, como es la nuestra.
El Estado de las Autonomías ha servido para articular la nación en un modelo mas comodo, tratando los problemas de una forma más directa. Siendo más justo y más eficaz para sus moradores. Por estar censados en una comunidad autonómica, como es el caso de la Valenciana, no significa dejar de ser españoles. Seguimos siendo españoles e iguales tanto hombres como mujeres en derechos.
El Estado autonómico no significa que nuestra Nación se fragmente en parcelas. Pues no hay más que una nación: la española, la que formamos todos los españoles. Y solamente reconocemos un único poder soberano cuyo propietario es el pueblo español. Y así figura en nuestra Constitución.
La España que nació en 1978 conforma una sociedad plural desterrando el pasado y mirando hacia el futuro. Y sus integrantes no son las tierras ni la historia: son las personas. Nos importan las tierras y la historia porque forman el marco de la vida de las personas, pero el verdadero y único depositario de los derechos es siempre el individuo. No formamos una nación de naciones, sino una nación de personas, de ciudadanos libres e iguales, y de individuos libres e iguales. Y eso es lo que somos.
Esto lo afirma la Constitución sin rigidez y sin dogmatismo, porque la nuestra es una sociedad abierta, que no se anquilosa, que acepta cambios y reformas; una sociedad en la que los ciudadanos pueden opinar y su opinión cuenta y mucho sin olvidar a los jóvenes. Nuestro futuro está en sus manos.
Lo más importante que nos ha regalado nuestra Constitución, es el de haber alumbrado el periodo más largo y más brillante de convivencia, de paz, de progreso y de bienestar. Sin lugar a dudas, en estos 30 años, han valido y valen la pena. Es una obligación y un deber entre todos dar cuna a nuestra Constitución, pues es el único garante de nuestra libertad.
Entre todos hemos hecho una Constitución que no pertenece a nadie, que no sirve a ningún partido, que no la dicta ningún interés particular. Nació única y exclusivamente por consenso. Nació gracias a la generosa renuncia de todos. La renuncia de imponer cada uno sus criterios particulares a los demás. Esto a simple vista parece sencillo y natural, pero es la primera vez que ocurre en España, estar todos unidos de la misma mano. Aquello en lo que fuimos capaces de ponernos de acuerdo, a ese terreno común, a esa casa de todos, a ese símbolo del consenso nacional, es lo que llamamos Constitución.
Hoy que rendimos homenaje a estos 30 años de democracia, se debe reivindicar aquel espíritu que la vio nacer, aquella voluntad de entendimiento, aquel propósito de reconciliación, aquel afán de convivencia y de paz. Porque en 1978 los españoles expresamos la firme determinación de clausurar casi dos siglos de constituciones partidistas, de persecución del adversario y de guerras civiles.
Ciudadanos, proclamemos con un grito:
¡Viva la Constitución!
¡Viva la libertad!
¡Viva la nación española!
Jose Juan Raymundo (Portavoz del Grupo Popular de Jijona)





















